NAVIDAD EN EL BOSQUE

5

Tercer premio III Concurso Literario de La voz silenciosa.

Navidad en el bosque, de Avedeemociones.

Sucedió hace mucho tiempo, en la casa del bosque, donde duermen las luciérnagas y los grillos cantan en altas horas de la noche. Una blanca Navidad vistió los cipreses bajo el manto de estrellas fulgurantes que alumbraban el pesebre.

Los niños de todas partes aguardaban ansiosos alrededor de la chimenea crepitante la venida de Cristo el redentor, con el sonido relajante del violín endulzando sus corazones. La Nochebuena revivía los recuerdos de aquellos años felices en los que la hospitalidad no era solamente una vez al año.

La humanidad palpitaba con esperanza en el milagro de la vida, por lo que, la proximidad de Navidad, se volvía un auténtico himno a la alegría. Grandes y niños se reunían en torno a la mesa narrando sus historias navideñas favoritas, mientras el exquisito aroma del pavo horneado se esparcía por toda la casa. Aquel día, un hombre muy pobre cruzó la nevasca bajo la luz de la luna llena y las álgidas corrientes de aire que calaban hasta los huesos. Se encontraba exhausto y famélico pidiendo solo un poco de comida a los moradores, pero todos se la negaron, con excepción de una familia muy pobre que le compartieron todo lo que tenían para su cena.

“Apenas un trozo de pan que repartieron entre tres”. No obstante, fue ese acto de sencillez y desprendimiento lo que más los acercó a Dios. El mísero mendigo únicamente esperaba ser bien recibido. Sin embargo, muchos lo ignoraron al verlo sucio y harapiento. Ahora bien, Jesús nos enseña en la parábola del buen samaritano que la caridad y la misericordia son virtudes semejantes a Dios, así mismo, el amor es la acción más importante, empero, nunca se orienta en el beneficio propio.

El viajero agradecido por la conmiseración toma de su bolsillo una medallita que según sus palabras lo guiaron hasta allí. Al día siguiente se marcha contento del lugar, a la vez que, una hermosa paloma blanca sobrevolaba la casa del bosque. Mucho tiempo después entendí de quién se trataba. Lo cierto es que la cena navideña tuvo su invitado honorable, porque, donde dos o tres estén reunidos en su nombre, el niño Dios se encuentra entre ellos. Regalen amor, que siempre está al alcance de nuestros corazones y que el espíritu de la Navidad perdure por siempre en sus vidas. Felicidades. […]